Más de 600 especímenes conforman la colección de organismos marinos del Ivic

Autores: Prensa Mppeuct/ Ivic/ Vanessa Ortiz Piñango

El Centro de Oceanología y Estudios Antárticos es la instancia encargada de su custodia. Las muestras de esos invertebrados provienen de islas como Margarita, La Tortuga y Buche, los archipiélagos Las Aves y Los Roques, y Parque Nacional Mochima, así como playas de La Guaira, entre otros lugares costeros de Venezuela

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Evidencias de la amplia biodiversidad que caracteriza a nuestro país yacen actualmente en el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (Ivic), adscrito al Ministerio del Poder Popular para Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología (Mppeuct). Se trata de la colección biológica compuesta por 624 organismos marinos, recolectados en distintas localidades costeras del territorio nacional.

Según la bióloga marina del Centro de Oceanología y Estudios Antárticos (Coea) del Ivic, Minerva Cordovés, el objetivo final es la conservación.

“La idea es mantener un registro detallado de cada ser vivo para que sirva de referencia a quien requiera información sobre su distribución. Además, es útil para efectuar planes de manejo si el organismo está bajo amenaza o en riesgo de extinción”, dijo.

Desde el año 2008 hasta la fecha y gracias a la iniciativa del biólogo venezolano Manuel Caballer -investigador del Muséum National d’Histoire Naturelle de Francia-, se han incorporado a la colección de organismos marinos del Ivic un total de 588 moluscos, filo al que pertenecen el guacuco, mejillón y caracol.

Asimismo, se han incluido 6 equinodermos (como los erizos y las estrellas de mar), 23 artrópodos (grupo de los cangrejos y camarones), 2 anélidos (como los poliquetos y sanguijuelas) y 5 cnidarios (que engloba a corales y anémonas).

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De acuerdo con Cordovés, las muestras de esos invertebrados provienen de islas como La Tortuga y Buche en el estado Miranda; los archipiélagos Las Aves y Los Roques; el Parque Nacional Mochima del estado Sucre; la Isla de Margarita en el estado Nueva Esparta; así como playas de La Guaira, estado Vargas, entre otros lugares costeros de Venezuela.

La colección también contiene 19 holotipos y paratipos identificados por primera vez por el Ivic. Los primeros se refieren al ejemplar único utilizado para describir a una especie nueva al momento de la publicación científica original. Mientras que los segundos aluden al resto de los ejemplares que le siguen al holotipo.

Un pedacito de mucho

Venezuela, conjuntamente con países de la región como Brasil, Colombia, Ecuador y Perú, es catalogada como “megadiverso” debido a su gran biodiversidad, definida en la Ley de Gestión de la Diversidad Biológica del año 2008 como “la variabilidad de organismos vivos de cualquier fuente”.

En este sentido, se incluyen los ecosistemas terrestres y acuáticos así como los complejos ecológicos de los que forman parte; además de la diversidad dentro de cada especie, entre las especies y de los ecosistemas.

El Sistema Venezolano de Información sobre Diversidad Biológica señala que la altísima biodiversidad de nuestro país está calculada en unas 386 especies de mamíferos, 1.463 especies de aves, 377 especies de reptiles, 340 especies de anfibios, 1.860 especies de peces y 15.636 especies de plantas.ivic_marinos2

Por ello, ocupa el sexto lugar en Latinoamérica y el décimo en el mundo en términos de mayor variedad natural.

Con el fin de promover la recopilación, sistematización e intercambio de la información relacionada con biodiversidad, en 2009 se creó el Registro Nacional de Colecciones Biológicas, mediante resolución del Ministerio del Poder Popular para el Ambiente.

En esa resolución ministerial se entiende por colección biológica el conjunto ordenado de especímenes vivos o preservados, catalogados, mantenidos y clasificados taxonómicamente, es decir, en función de su jerarquía y parentesco.

Cuidar para ser cuidado

Adicionalmente, se establece que las colecciones biológicas “deben ser protegidas y conservadas por ser un valioso patrimonio de la nación y una fuente de información para la gestión de la diversidad biológica”.

El Ivic ha inscrito 17 colecciones biológicas en dicho registro, agrupando aproximadamente 175.000 elementos. Este conglomerado está conformado por diferentes tipos de muestras, como ácido desoxirribonucleico (ADN), virus, hongos, microorganismos, parásitos, suero, plasma, fósiles, plantas, musgos, hierbas, líquenes, arbustos, árboles, crustáceos y tejidos.

“Al estar organizada correctamente y custodiada por el Instituto, se facilita el acceso a la información”, aclaró Cordovés.

La colección de organismos marinos del Ivic es coordinada por la investigadora del Laboratorio de Ciencias Biológicas, Marinas y Antárticas, Soraya J. Silva, bajo la supervisión del jefe y subjefe del Coea, los investigadores Eloy Sira y Juan Alfonso, respectivamente.

Actualmente, forma parte del proyecto de investigación Gestión Integrada de las Colecciones Biológicas del Ivic, financiado por el Fondo Nacional de Ciencia, Tecnología e Investigación (Fonacit).

Fuente:

http://www.mppeuct.gob.ve/actualidad/noticias/mas-de-600-especimenes-conforman-la-coleccion-de-organismos-marinos-del-ivic

Un raro nautilus reaparece tres décadas después

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Uno de los animales más raros del mundo se ha vuelto a ver tras más de tres décadas sin tener noticias suyas. Se trata de la especie de nautilus Allonautilus scrobiculatus. El biólogo de la Universidad de Washington Peter Ward ha sido quien ha visto a este ‘fósil viviente’ en las aguas del sur del Pacífico.

El nautilus (marinero en griego) es un antiguo linaje de invertebrados, pariente del calamar y la sepia, que lleva el apelativo de ‘fósil viviente’ porque su caparazón aparece en el registro fósil desde hace más de 500 millones de años.

En concreto, el Allonautilus scrobiculatus fue visto por última vez en 1984 en la isla de Ndrova en Papúa Nueva Guinea por el mismo biólogo que lo ha vuelto a rescatar ahora. Los ejemplares de esta especie (como el de la imagen) se diferencia de otros nautilus por tener un caparazón una capa peluda y viscosa.

Además, las branquias, las mandíbulas, la forma de su concha o incluso las estructuras reproductivas masculinas, difieren de forma importante respecto a otras especies conocidas, como la más popular Nautilus pompilius.

La pesca ilegal, el aislamiento entre las poblaciones o el comercio con las conchas de la rara especie parecen ser las responsables de la dificultad de avistar un Allonautilus scrobiculatus. (Agencia SINC)

Fuente: http://ow.ly/RtPr9