UNA RUTA A TODO GAS

Por: ÓSCAR CASTAÑO LLORENTE

Para: martesfinanciero.com

Panama, 11 agosto 2015. ARR. El Canal de Panama restringirá el paso a buques de gran tamaño a partir del próximo mes, debido a los bajos niveles de los lagos por la falta de lluvias en el país. Un grupo de buques espera su turno para entrar a las esclusas de Gatún. La Prensa/ Ana Rentería

En el puerto de Melbourne comienza la travesía más larga de un buque a través del océano Pacífico antes de detenerse en el Canal de Panamá. En las tierras continentales asiáticas se encuentra el puerto de Singapur, y hasta allá llegan en un solo envión, barcos del hemisferio occidental procedentes de la vía interoceánica panameña.

Del área noroeste del continente americano, más precisamente del puerto Prince Rupert, salen y atracan en él naves inscritas en el circuito del istmo. Y de lo más profundo de Oriente Medio, con todas sus pasiones y controversias milenarias, se despiden sin falta aquellas embarcaciones que semanas más tarde anuncian su aparición en aguas canaleras.

La vía  conecta 144 rutas marítimas, entrelazadas como una telaraña tejida a través de  mil 700 puertos de 160 países. Frente a esta galaxia, el país acude a la oportunidad única de abastecer de combustible las embarcaciones antes de comenzar su trayectoria de semanas hacia puertos de otras latitudes.

“Nuestro istmo es el último punto en tierra firme para los barcos de América en camino al Asia. O viceversa: nuestro país es el primer sitio continental de buques procedentes de aquel continente. Este sería uno de los mejores lugares, si no el mejor, para construir estaciones de abastecimiento de gas natural licuado”, proyecta Ricardo Ungo, gerente de desarrollo comercial de la Autoridad del Canal de Panamá.

Esta sola apreciación, respaldada en la nula operación de estaciones de gas natural licuado en la región de América Central y del Caribe, explica la posible construcción, en un periodo estimado de cuatro años, de la terminal de ese combustible en el área de Farfán, ribera Pacífica del Canal panameño. Un tercer operador abastecerá los buques propulsados con aquel recurso energético y hará su distribución regional y proveerá a la vía canalera.

El proyecto tiene el apoyo técnico de la Agencia de Comercio y de Desarrollo de Estados Unidos, comprometida con la entrega de fondos para el estudio de factibilidad de la terminal. Una vez culminado el estudio, la Autoridad del Canal de Panamá licitará con un tercero la construcción de la planta. Deberá concluirse en  2020.

La apreciación de Ungo sirve además para ilustrar  la proyección complementaria de AES Panamá sobre la edificación en marcha de su planta de despacho de energía en la isla de Telfers, provincia de Colón, cuyo precio total asciende a  mil 150 millones de dólares.

La compañía busca inyectar 381 megavatios–hora en la matriz energética del país, y satisfacer las necesidades del sector marítimo y de otras industrias. “Tendremos una terminal para barcos con una longitud aproximada de 300 metros. Vamos a tener gas natural a partir del 2019, para bunkering [suministro de combustible para buques], y cualquier otra utilización industrial o turística relacionada con este tipo de gas”, explica Miguel Bolinaga, presidente de AES Panamá.

Son tan solo dos proyectos según las necesidades del flujo creciente de barcos a través del Canal desde su expansión inaugurada el pasado 26 de junio. La Autoridad Marítima de Panamá publicó la semana pasada la relación entre venta de búnker de acuerdo con los pasos apuntados por la ruta canalera, y detectó un crecimiento de 7% en el suministro del recurso.

En los primeros ocho meses de 2016 se vendieron 2 millones 587 mil toneladas métricas de combustible marino en los litorales del Pacífico y el Atlántico. Es decir, 169 mil 244 toneladas métricas más en comparación con el mismo periodo de 2015. “Pese a la reducción del tránsito de buques a cerca de 5%, aumenta la entrega de combustible”, sostiene Neylee Peroza, gerente regional de ATLAS Marine Panamá.

La expansión de la ruta se integra a la transformación mundial del segmento logístico. Antes de la ampliación, solo ocho buques en funcionamiento con gas, de una flota mundial de 590, podían recorrer el Canal. “Ahora puede hacerlo el 93% de las unidades”, compara Bolinaga.

El bunkering no es ajeno a esta era de cambios industriales, con navieras en busca de optimizar su consumo de combustible, y puertos cada vez más exigentes en su compromiso con el medio ambiente y rutas marítimas trazadas con la pluma de la eficiencia.

En la mitad se halla la mutación drástica pero paulatina del combustible responsable de propulsar las embarcaciones. “Toda la industria estudia su migración hacia el gas natural licuado”, sentencia Ungo sobre las tendencias anotadas por el mercado y las regulaciones internacionales.

Un mapamundi portuario registra las áreas más exigentes con los barcos en su cumplimiento de medidas abocadas a disminuir el calentamiento global. A las zonas se las denomina ECA, en inglés Environmentally Controlled Air, en español aire de ambiente controlado, y son rigurosas con las embarcaciones en cuanto a su compromiso ambiental.

Razones de costos operacionales, porque el gas natural es mucho más barato que cualquier derivado del petróleo, y en el propósito de cumplir las regulaciones y de hacer menores emisiones de residuos de azufre, llevan a la industria naviera a preferir las terminales portuarias bajo controles rigurosos en el suministro de combustible. Así garantizan un manejo óptimo y eficiente de las embarcaciones.

“Habrá un proceso en el cual los buques deben reconvertirse y utilizar los dos combustibles de manera dual: el búnker y el gas natural licuado. Y se construyen más barcos con la ventaja de utilizar este último recurso. Será un proceso gradual”, detalla Ricardo Ungo.

informe_central_1_3Neylee Peroza enumera las áreas ECA: el mar Báltico, el mar Negro, ambas costas de Canadá y Estados Unidos. “Todas guardan en común que el combustible de los buques debe tener un contenido de azufre de [apenas] 0.10%, o sea el reglamento actual. Fuera de estas zonas, la presencia promedio de este químico ronda el 3.5%, como sucede con Panamá”.

Según una presentación de Miguel Bolinaga, en  2015 había “tocado” un puerto ECA más del 75% de la carga, antes de hacer tránsito por el Canal de Panamá.

Razones de costos operacionales, porque el gas natural es mucho más barato que cualquier derivado del petróleo, y en el propósito de cumplir las regulaciones y de hacer menores emisiones de residuos de azufre, llevan a la industria naviera a preferir las terminales portuarias bajo controles rigurosos en el suministro de combustible. Así garantizan un manejo óptimo y eficiente de las embarcaciones.

“Habrá un proceso en el cual los buques deben reconvertirse y utilizar los dos combustibles de manera dual: el búnker y el gas natural licuado. Y se construyen más barcos con la ventaja de utilizar este último recurso. Será un proceso gradual”, detalla Ricardo Ungo.

Fuente: ©Original en: martesfinanciero.com

Desafíos de tamaño que se imponen en la hidrovía

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El tráfico de barcos tiene picos durante la cosecha, que coincide con épocas de niebla y mayor demanda de barcos gaseros, mientras la industria sigue entregando buques que presionan por canales más anchos, y no sólo más profundos.

A poco de iniciada la temporada de conferencias , exposiciones y charlas, los profesionales de la industria del shipping y sectores afines tuvimos la oportunidad de escuchar ponencias que afirman que la infraestructura de la hidrovía Paraná-Paraguay, en su tramo Paraná-océano, es hoy suficiente para el tráfico de los casi 5000 barcos que ingresan en el sistema anualmente, lo que daría (con un cálculo simple) una media de menos de 14 barcos por día a lo largo de los casi 1000 kilómetros de recorrido, si incluimos todas las rutas alternativas .

Pero nada está más alejado de la realidad que esta aseveración.

Primero debe tomarse en cuenta que el canal troncal, concesionado en 1995, fue diseñado para buques Panamax -aquellos que con 230 metros de eslora (largo) por 32,2 metros de manga (ancho) podían pasar las esclusas del viejo canal de Panamá-, responsables de casi el 70% del tráfico internacional, a un calado máximo de 28 pies (8,54 metros) al inicio de la concesión primero, para pasar a 32 pies (9,76 metros) y posteriormente a 34 pies (10,36), luego de sucesivas renegociaciones del contrato, con calados actuales de salida cercanos a los 10,5 o 34 pies y medio. Para la navegación segura de estos buques se previó un ancho de canal de 116 metros entre los kilómetros 595 (Santa Fe) y 57del Paraná de las Palmas, en proximidades de Escobar, provincia de Buenos Aires, y de 100 metros desde allí al océano.

Buques más grandes

Pero durante los últimos 20 años, los buques que navegan por el mundo fueron aumentando de tamaño. El tamaño máximo de los buques que podrá pasar por las esclusas del nuevo canal de Panamá, por inaugurarse el próximo año, será de 366 metros de eslora por 49 metros de manga. Y como en economía la anticipación es negocio, esa medida de buques ya está llegando a nuestras aguas, por lo que, al estar diseñados nuestros canales para buques de menores dimensiones, la Prefectura Naval Argentina, responsable de las tareas de regulación y control de tránsito de los mismos, lógicamente y sin otra alternativa posible, se ve obligada a limitar o prohibir según el caso la navegación en determinados sectores del río y horarios en los que estos grandes buques “sobremedida” navegan, restringiendo la navegación del resto de las embarcaciones a la espera de la liberación del canal por parte de estos gigantes.

Volviendo a los números fríos, el comercio exterior argentino se ve altamente influenciado por la salida de sus cosechas, principalmente la gruesa (soja y maíz, entre otros) por lo que el flujo no es homogéneo, llegando a triplicarse en la temporada alta, entre abril y agosto, por lo que el promedio de ingreso de dicho período no es de 13 barcos, sino de casi 40. Y otros tantos salen.

A lo largo del río, y por el gran número de terminales de granos, aceites y subproductos, a las que se suman las terminales de hidrocarburos, productos químicos y fertilizantes, los buques utilizan varias veces en un sentido u otro alguno de los tramos del mismo. Van cargando o descargando sus tanques o bodegas en forma parcial, elevando el número de cruces entre barcos y las demoras a espera de poder pasar los llamados pasos críticos, de a uno por vez, en un sentido u otro, maniobra que a veces llevan varias horas a los buques que río arriba deben aguardar el paso seguro de los que bajan el río.

A su vez, los barcos de estas medidas necesitan por seguridad navegar a una distancia no menor a los dos kilómetros entre sí porque necesitan mucho espacio para poder eventualmente detenerse o navegar a velocidad mínima ante una emergencia, para acomodarlos entre cruce y cruce con otro buque que navegue en sentido contrario.

Como consecuencia, se arman largos convoyes en ambas direcciones, resultando muy complejo o a veces imposible el ingreso de los barcos de más de 40 metros de ancho, los “sobremedida” del actual canal, los que a veces simplemente deben esperar fondeados en la rada habilitada al efecto o atracados en puerto según el caso, a que el canal se libere para iniciar navegación.

Nieblas y reserva de canal

También la temporada alta coincide con la más frecuente ocurrencia de nieblas en el río (mucho más frecuentemente que la que se puede apreciar en las rutas y ciudades de la zona debido a la influencia del agua del río, que es más caliente que el aire en contacto con ella), por lo que se restringe o clausura completamente la navegación, aumentando la congestión en las horas posteriores.

Para complicar el panorama aún más, los barcos de mayor calado deben esperar a su vez para transitar por las zonas de menor profundidad a que se produzca la pleamar, la mayor altura del río, lo cual en el estuario del Plata se produce dos veces al día, concentrándose entonces el mayor tránsito un par de horas antes y después de la ocurrencia del fenómeno.

Esta situación se ve agravada por el tránsito de entrada y salida de los barcos que transportan gas licuado de petróleo que se importa y descarga en la terminal Escobar, que por razones de su tamaño (casi 300 metros) y la peligrosidad de su carga no pueden cruzarse con ninguna otra embarcación que circule en sentido contrario debido a lo reducido del espacio disponible en los canales, obligando al resto de los barcos a regular su navegación para no cruzarse con ellos o directamente fondear (permanecer detenidos en un punto determinado o rada de espera) a la espera de la liberación de canal.

Nótese que la mayor demanda de gas se produce en coincidencia con la de mayor tránsito. Así, la “demanda” de canal excede largamente esos 13 barcos de la simple división de ingresos totales a lo largo del año.

Un párrafo aparte merece el uso en el Río de la Plata de la vía alternativa al canal Mitre, los canales a Martín García, los cuales compartimos con Uruguay y que, diseñado para 32 pies (9,76m) de calado, hoy finalizada la concesión para su mantenimiento y en manos actualmente de ambos Estados nacionales con recursos propios, no puede transitarse a más de 29 pies (8,84m) de calado, restringiendo su uso y aumentando la congestión en el Canal Mitre, demostrando lo ineficaz del esquema actual de mantenimiento.

La conclusión es que, a los fines de agilizar y garantizar el tránsito seguro en condiciones razonables de los buques cada vez más grandes, a mayor calado no sólo necesitamos canales más profundos sino más anchos, de entre 180 a 200 metros de ancho, que permitan el tránsito fluido, sin costosas demoras que todos, los 42 millones de argentinos, como consumidores de productos importados o como productores de aquello que se exporta, terminamos de una manera u otra pagando.

Por Gustavo Deleersnyder, práctico del río Paraná y asesor de la Fundación Pensar; La Nación

Fuente:

http://www.nuestromar.org/noticias/categorias/04-06-15/desaf-os-tama-o-que-se-imponen-en-hidrov

Estamos de ANIVERSARIO

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365 días exactos; con sus lunas, sus soles y sus estrellas… (Guías del navegante); 365 días de una espléndida y fascinante navegación… en esta singladura nuestro buque recaudo sonrisas, satisfacciones pero por sobre todo llevamos a bordo la amistad y el encuentro de más de 10.000 seguidores de todo el planeta: abordo y en tierra. Nos sentimos satisfechos por la labor realizada. A ustedes nuestro AGRADECIMIENTO marino, efusivo y sincero, Gracias por compartir a bordo tantas cosas… buenas y malas como todo navegar. Arriamos las velas nuevamente, con la Virgen del Valle en la Proa, con la bendición de Dios en el Palo Mayor y con la sabia conducción de nuestros tripulantes en el puente de mando y en la sala de Máquinas… AVANTE TIMONEL que otros mares nos esperan. GRACIAS AMIGOS!

Marco Fuentes

Editor

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Se optimizan las rutas marítimas para el comercio internacional

En octubre del 2014 se formalizó el proyecto de ampliación del Canal de Suez entre el gobierno egipcio y seis empresas constructoras de diferentes nacionalidades. El consorcio, denominado “Coalición desafío”, tiene previsto concluir las obras de ampliación en agosto de 2015.

El costo del proyecto se estimó en 4 mil millones de dólares para la ampliación del canal navegable y 4.200 millones para la construcción de una infraestructura subterránea de carreteras y ferrocarril en dirección al Sinaí.

Se espera que las obras proyectadas tengan consecuencias positivas para el transporte marítimo de mercancías, como el ahorro de combustible, menor coste unitario por tonelada y mayor rapidez en las entregas.

Según trascendió, se estima una reducción en el tiempo de espera de 350%, pasando de 11 horas a 3 horas, aproximadamente, lo que redundará en un incremento del tráfico diario calculado de 72 buques actuales a 97 buques.

Hoy los busques circulan en una sola dirección por vez, con la ampliación se proyecta que el tráfico se incremente en doble vía, favoreciendo la navegación e incrementando los ingresos de 3.700 millones de euros anuales a 10 mil millones en 2023.

La ampliación de esta importante ruta comercial se suma a los proyectos en marcha a favor de una mayor competitividad en el comercio internacional, como son la ampliación del Canal de Panamá, la creación de un nuevo canal en Nicaragua o el desarrollo de la Red Transeuropea de Transporte.

En tanto, la mejora de condiciones y la reducción de los costes de transporte tiene una implicación directa en los contratos de compraventa internacional, es probable que algunos ítems como incoterms -que regulan los costes y tiempos de entrega de las mercancías- puedan verse afectados, repercutiendo en el cálculo del valor de los productos.

Asimismo, los proyectos que involucran a las rutas marítimas internacionales mencionados amplían la competitividad en beneficio del comercio internacional de mercancías, dando lugar a un nuevo panorama mundial tanto en el transporte marítimo como terrestre.

No obstante, hay que señalar que la industria marítima moviliza más de 3 mil millones de toneladas anuales, concentrando cerca del 90% del transporte de carga mundial bajo las tarifas más económicas del mercado.

Fuente/editor :  http://marcotradenews.com/